Pioneros del Cómic Digital (II)

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PixelCraft

Para producir Iron Man Crash, Mike Saenz había cerrado un acuerdo con una pequeña compañía de software llamada PixelCraft. Era un negocio familiar de Long Island, Nueva York, fundado por Kenneth y Khouri Giordano. Ellos habían desarrollado el primer software de separación de color, capaz de exportar archivos con los que producir clichés para la imprenta. PixelCraft proporcionaría las herramientas de color necesarias para producir Crash y a cambio el proyecto serviría de escaparate para la empresa.

Akira y los inicios del color digital en el cómic.

Pero Saenz estaba acostumbrado a trabajar en sistemas Macintosh y no terminaba de adaptarse al entorno IBM PC que utilizaba PixelCraft. En medio de la producción de Crash, Mike Saenz decide romper el acuerdo y le vuelve la espalda a la compañía. Retoma entonces el trabajo en el Macintosh II con el ComicWorks de MacroMind, a la vez que desarrolla el software de separación Lithographer, junto con su amigo William Bates.

Olyoptics

Steve Oliff ya tenía una amplia carrera como colorista a sus espaldas. Había trabajado en multitud de títulos con las principales editoriales de la industria (incluidos un par de números del Shatter de First Comics.) Aunque Oliff trabajaba con color manual, también seguía de cerca el auge de las computadoras personales. Había preparado algunas muestras de color con Lumena, el software de MindSet, y las había presentado en Marvel. Pero Lumena era un sistema caro, orientado a la producción de televisión, y en aquel momento Jim Shooter no terminó de ver el potencial.

El colorista también había participado en la primera historia corta coloreada por ordenador: un relato breve de Jeff Bonivert titulado My Fears, en Mr. Monster #5, para Eclipse Cómics.

Un año después, en 1987, Oliff acababa de recibir el encargo de colorear la versión americana de Akira —el manga de Katsuhiro Otomo—, que preparaba Marvel Epic. Había presentado algunas guías de color para el proyecto y se había reunido en Nueva York con Otomo y su editor. Pero las primeras muestras que llegaron desde Marvel, producidas con su habitual sistema de color mecánico, dejaban mucho que desear. Oliff propuso entonces utilizar el color digital.

Akira y los inicios del color digital en el cómic.

Consciente de que PixelCraft se había quedado sin un proyecto con el que dar a conocer sus herramientas, Oliff cerró un acuerdo a tres bandas junto con la compañía de software y Marvel cómics. Es así como surge Olyoptics, el estudio pionero del coloreado digital de cómics, que se convertiría en referente hasta mediados de la década de los 90s.

Akira y los inicios del color digital.

El trabajo para colorear cada página de Akira comenzaba con las guías de color: copias reducidas de las páginas originales pintadas mano, con rotuladores o gouache. Éstas eran enviadas por correo a Japón donde serían revisadas personalmente por Otomo. Una vez aprobadas por el autor, Oliff se encargaba de replicar esas guías de color con la computadora. Trabajaba sobre copias escaneadas de las páginas originales, a tamaño completo, que ya incorporaban la nueva traducción producida en Marvel Epic.

Lo hizo con un ordenador IBM 286 de 12mhz que contaba con una tarjeta gráfica Targa AT&T, el sistema operativo DOS y el software Kaleidoscope proporcionado por Pixelcraft*. La máquina sufría continuos problemas de recalentamiento y se colgaba con frecuencia, obligando a guardar el progreso con cada paso. El resultado final se almacenaba en disquettes que eran enviados por correo, junto con el arte en blanco y negro, hasta Network Color, la empresa encargada del filmado.

La edición americana de Akira se publicó desde 1988 hasta 1995 y pasó a la historia por ser el primer cómic coloreado con ordenador y por demostrar la viabilidad del color digital. Por primera vez un colorista se ocupaba simultáneamente del diseño y la separación del color de un cómic. Algunos años más tarde las guías de color pintadas a mano caerían en desuso y el trabajo de color pasaría a hacerse íntegramente en la computadora.


*De acuerdo con Steve Oliff, el software de color de Pixelcraft se llamaba “Kaleidoscope”. Pero también me he encontrado con referencias a otras dos herramientas: “Color Prep” y “Color Tint”. Podría tratarse de productos de PixelCraft posteriores a 1987, o una evolución de “Kaleidoscope”, pero ninguna fuente lo termina de aclarar.

PLUSINFO

  • Jeff Bonivert & Steve Oliff, (1986) “My Fears” en “Doc Stearn Mr. Monster #5”, Eclipse Cómics.
  • (1989) “The Making of Akira The Epic Comic Part III” en “Akira #15”, Epic Comics.
  • Steve Oliff, “Olyoptics Timeline: 1981-89 ~ the Experimental Era”, Olyoptics.com

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Pioneros del Cómic Digital (I)

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Pioneros del Cómic Digital

Hoy en día estamos acostumbrados a crear toda clase de documentos desde nuestro PC. Tanto la circular de la comunidad de vecinos como la nueva revista de moda. Todos salen de un ordenador personal. De un teclado en alguna parte. Pero hacia mediados de los años 80 sólo unos pocos pioneros alcanzaron a ver el enorme cambio que se avecinaba: la aparición de la edición de escritoro: el Desktop Publishing.

Hoy todos los que hacemos cómics tenemos en nuestras casas escáneres, tabletas gráficas y pantallas táctiles que utilizamos para dibujar. Tenemos software para pintar, software para rotular y software para componer. Hace 25 años los ordenadores eran tan caros y ese software estaba tan limitado que a nadie se le hubiera ocurrido nunca utilizarlos para hacer cómics. O a casi nadie.

SHATTER

Peter Gillis venía de guionizar series como Micronauts o What If? para Marvel Comics, mientras que los dibujos de Mike Saenz aparecían de forma más o menos regular en las páginas de Epic Illustrated y las revistas de Warren. Los dos tenían el proyecto de poner en la calle un cómic realizado íntegramente dentro del Macintosh. Juntos prepararon algunas muestras que presentar a Mike Gold, (por aquel entonces editor de First Comics,) quien quedó impresionado por la calidad del trabajo de Saenz con la computadora. Así fue como Shatter comenzó su publicación en Junio de 1985. Primero como un número especial de 48 páginas, que luego continuó como complemento dentro de las páginas de John Sable. Pero el éxito de la serie y las sucesivas reediciones de ese primer especial hicieron que en diciembre de aquel mismo año, Shatter pasara a contar con su propia cabecera mensual.

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Todo el contenido de Shatter estaba creado dentro de la computadora a excepción del color, que se seguía aplicando a mano. El color digital era técnicamente posible, pero demasiado laborioso como para poder seguir el ritmo de publicación mensual. Saenz dibujaba con un ratón, utilizando el primitivo MacPaint, una herramienta de dibujo en blanco y negro precusora del posterior Photoshop. A ésta pronto se uniría el nuevo MacDraw, para ayudar con la rotulación y los efectos de sonido. Durante esta primera etapa del cómic, los creadores de Shatter no podian permitirse una impresora matricial y tenían que imprimir las páginas en el trabajo de un amigo. Cada ejemplar del cómic contaba entre 20 y 24 páginas, que ocupaban unos tres discos floppy, es decir, en torno a unos 1200Kb en total.

Pero Saenz abandona el título después de sólo dos episodios y deja Shatter sin un ilustrador capaz de dibujar con la computadora. Durante algunos meses, First utilizó páginas de dibujantes como Steve Erwin o Bob Dienethal, dibujadas manualmente y pasadas por el escáner. Éstas eran tratadas más tarde en el ordenador para darles ese característico aspecto computerizado. Para la última etapa del título contactaron con un nuevo artista digital, Charlie Athanas, que volvería a producir los dibujos directamente dentro de la máquina. Se incorporaba además la ayuda de un nuevo colorista: Steve Oliff.

El cómic continuaría su publicación hasta alcanzar los 14 números, cuando finalmente fue cancelado por First Comics. Pese a todo, Shatter ha pasado a la historia como el primer comic dibujado íntegramente con la sola ayuda de un ordenador.

Pioneros del comic digital

IRON MAN: CRASH

Mike Saenz ya preparaba su siguiente proyecto. El editor Archie Goodwin se había puesto en contacto con él para discutir la posibilidad de crear un nuevo cómic digital. Esta vez dentro de la línea Epic de Marvel Comics. El dibujante ya estaba planeando una técnica perfeccionada que lo haría todavía más ambicioso y sofisticado. Había alcanzado un acuerdo con la compañía de software Pixelcraft , quienes estaba dispuestos a proporcionar las herramientas necesarias para el proyecto. A cambio el nuevo cómic de Saenz serviría de escaparate para ‘Kaleidoscope’, la nueva herramienta de imagen digital de la compañía.

Pero Saenz no se encontraba cómodo trabajando con el IMB PC. Con el trabajo ya en marcha, decidió abandonar la tecnología de Pixelcraft y dar el salto al recién llegado Macintosh II. Por primera vez una computadora iba a manejar 24 bits de color verdadero y tendría la capacidad de mostrar imágenes con calidad fotográfica.

Para dibujar Crash, Mike Saenz contó con la ayuda del programador William Bates, encargado de escribir una aplicación a la medida de las necesidades del dibujante. Un nuevo software pensado para colorear y maquetar páginas al que dieron el nombre de Lithographer. Junto a él estaban Michael Miller, experto en I+D que ayudó a escribir el guión del cómic, y el español Pepe Moreno, que trabajó aquí como asistente, dibujando fondos para algunas viñetas.

Saenz hizo empleo de ComicWorks, una herramienta de dibujo en blanco y negro que él mismo había ayudado a crear para la empresa MacroMind. (Que más tarde se convertiría en Macromedia). Con ella fue capaz de dibujar la mayor parte de las imágenes. En total, cerca de 10Mb de mapas de bits en baja resolución. El cómic también incluía por primera vez algunas naves y vehículos renderizados en 3D, así como distintas viñetas y elementos vectoriales para los que se utilizó un primitivo Adobe Illustrator.

Todas esas imágenes en blanco y negro se importaban después a Lithographer, donde gracias a las nuevas herramientas programadas por Bates era posible componer, colorear, rotular y dejar las páginas listas para la imprenta. Lithographer podía preparar por sí mismo la separación de colores y generar cuatro archivos por cada página. Uno por cada uno de los colores de cuatricromía.

Esta vez sí, Crash había sido creado de principio a fin en el ordenador, sin trabajo manual ni originales de ninguna clase. Pero aún faltaban cinco o séis años para que aquellas nuevas técnicas digitales se popularizaran entre los creadores de cómics de todo el mundo. Hasta entonces aquellos cómics, Shatter y Iron Man: Crash, no eran más que rarezas. Pero al parecer se vendían bastante bien. De modo que si Marvel había puesto en la calle su propio cómic digital, entonces sus competidores de DC Comics no podían quedarse atrás.

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PLUSINFO

  • Michael Gold, (1985) Introducción en ‘Shatter Special”, First Comics.
  • Michael Saenz, (1988) “The Making of Crash” en “Iron Man: Crash”. Marvel Comics.
  • Michael Gold, (1990) “Intro”, en “Batman: Digital Jusice”, DC Comics.
  • Wayne Markley, (1993) “An Interview With Mike Saenz”, en “Advance Comics #56”, Diamond.
  • Anónimo, (1993) “Cyberserk: The Making of Donna Matrix”, en “Donna Matrix #1”, Reactor.
  • Athanas, Charlie “Comic Books: Shatter Issues #9-14”, Burning City.
  • http://en.wikipedia.org/wiki/Shatter_(digital_comic)

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