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Generado por Ordenador

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GENERADO POR ORDENADOR

Pioneros del Cómic Digital

Alberto J. Silva

Hace 25 años los ordenadores eran unos trastos muy caros que hacían beep y llevaban pegada una televisión mala. ¿Qué problema hay? ¿Por qué no le pueden poner una televisión normal, con colores y con sonido? ¿No sería mejor? Los listos decían que iban a cambiar el mundo y los demás nos preguntábamos cómo demonios podía cambiar el mundo una pelotita que rebota. Pero ellos sabrán. ¿Son listos, no?

Hoy día estamos acostumbrados a crear toda clase de documentos desde nuestro PC. Desde la circular de la comunidad de vecinos hasta la nueva revista de moda, todos salen de un ordenador personal. Salen de un escritorio. En alguna parte. Pero hace 25 años nadie entendía qué era eso del Desktop Publishing. Ni siquiera los que parecían entusiasmados con la idea tenían muy claro de qué se trataba o cómo funcionaba todo aquello.

Hoy quienes hacemos cómics (profesionales o no) tenemos en nuestras casas scanners, tabletas gráficas y pantallas táctiles que utilizamos para dibujar. Tenemos software para pintar, software para rotular, software para componer. Hace 25 años los ordenadores eran tan caros y el software estaba tan limitado que a nadie se le hubiera ocurrido nunca utilizarlos para hacer cómics. O a casi nadie.

SHATTER

Peter Gillis venía de guionizar series como Micronauts o What If? para Marvel Comics, mientras que los dibujos de Mike Saenz aparecían de forma más o menos regular en las páginas de Epic Illustrated y las revistas de Warren. Los dos tenían el proyecto de poner en la calle un cómic realizado íntegramente dentro del Macintosh. Juntos prepararon algunas muestras que presentar a Mike Gold, por aquel entonces editor de First Comics, que quedó impresionado por la calidad del trabajo de Saenz con la computadora. Así fue como Shatter comenzó su publicación en Junio de 1985 como un número especial de 48 páginas, para seguir luego como complemento dentro de las páginas de John Sable. Pero el éxito de la serie y las sucesivas reediciones del primer especial hicieron que en diciembre de aquel mismo año, Shatter pasara a contar con su propia cabecera mensual.

Todo el contenido de Shatter estaba creado dentro de la computadora a excepción del color, que se seguía aplicando a mano (el color digital era técnicamente posible, pero demasiado laborioso para poder seguir el ritmo de publicación mensual). Saenz dibujaba con un ratón, utilizando el primitivo MacPaint, una herramienta de dibujo monocromática, precusora del posterior Photoshop, a la que muy pronto se uniría el nuevo MacDraw, para ayudar con la rotulación y los efectos de sonido. Durante la primera etapa del cómic, los creadores de Shatter no podian permitirse una impresora matricial y tenían que imprimir las páginas en el trabajo de un amigo. Cada ejemplar del cómic contaba entre 20 y 24 páginas, que ocupaban unos tres discos floppy, es decir, en torno a unos 1200Kb en total.

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Pero Saenz abandona el título después de solo dos episodios y deja Shatter sin un ilustrador capaz de dibujar con la computadora. Durante algunos meses, First utilizó páginas de dibujantes como Steve Erwin o Bob Dienethal, dibujadas manualmente y pasadas por el escáner, que más tarde eran tratadas en el ordenador para darles el característico aspecto computerizado. Para la última etapa del título contactaron con un nuevo artista digital, Charlie Athanas, que volvía a producir los dibujos directamente dentro de la máquina. Se incorporaba además la ayuda de un nuevo colorista: Steve Oliff.

El cómic continuaría su publicación hasta alcanzar los 14 números, cuando finalmente fue cancelado por First Comics. Pese a todo, Shatter ha pasado a la historia como el primer comic dibujado íntegramente con la sola ayuda de un ordenador.

IRON MAN: CRASH

Pero Saenz ya estaba preparando su siguiente proyecto. El editor Archie Goodwin se había puesto en contacto con él para discutir la posibilidad de crear un nuevo comic digital, uno dentro de la línea Epic de Marvel Comics para el que el dibujante ya estaba planeando una técnica perfeccionada que lo haría todavía más ambicioso y sofisticado. Al menos sobre el papel, porque de momento era imposible poner el proyecto en marcha con la tecnología que tenían a su disposición. Sin embargo todo eso podía cambiar en 1987 con el lanzamiento del nuevo Macintosh II. Por primera vez una computadora iba a manejar 24 bits de color verdadero y tendría la capacidad de mostrar imágenes con calidad fotográfica.

Para dibujar Crash, Mike Saenz contó con la ayuda del programador William Bates, encargado de escribir una aplicación a la medida de las necesidades del dibujante. Un nuevo software pensado para colorear y maquetar las páginas de Crash al que dieron el nombre de Litographer. Junto a él estaban Michael Miller, experto en I+D que ayudó a escribir el guión del cómic, y el español Pepe Moreno, que trabajó aquí como asistente dibujando fondos para algunas viñetas.

Para dibujar Crash, Saenz se sirvió de ComicWorks, una herramienta de dibujo que él mismo había ayudado a crear para la empresa MacroMind (luego Macromedia). Con ella fue capaz de dibujar la mayor parte de las imagenes. En total, cerca de 10Mb de mapas de bits en baja resolución (72dpi). El cómic también incluía por primera vez algunas naves y vehículos renderizados en 3D, así como distintas viñetas y elementos vectoriales para los que se usó un primitivo Adobe Illustrator.

Todas esas imagenes en blanco y negro se importaban después a Litographer, donde gracias a las nuevas herramientas programadas por Bates era posible componer, colorear, rotular y dejar las páginas listas para la imprenta. Litographer podía preparar por sí mismo la separación de colores y generar cuatro archivos por cada página (uno por cada uno de los colores de cuatricromía).

Esta vez sí, Crash había sido creado de principio a fin con el ordenador, sin trabajo manual ni originales de ninguna clase, pero aún faltaban cinco o séis años para que aquellas nuevas técnicas digitales se popularizaran entre los creadores de cómics de todo el mundo. Hasta entonces aquellos cómics, Shatter y Crash, no eran más que rarezas. Pero eran rarezas que por lo visto se vendían bastante bien. De modo que si Marvel había puesto en la calle su propio cómic digital, entonces sus competidores de DC Comics no podían quedarse atrás.

PLUSINFO

Anónimo, (1993) “Cyberserk: The Making of Donna Matrix”, en “Donna Matrix #1”, Reactor.
Athanas, Charlie “Comic Books: Shatter Issues #9-14”, Burning City.
Michael Gold, (1985) Introducción en ‘Shatter Special”, First Comics
Michael Saenz, (1988) “The Making of Crash” en “Iron Man: Crash”, Marvel Comics.
Michael Gold, (1990) “Intro”, en “Batman: Digital Jusice”, DC Comics.
Wayne Markley, (1993) “An Interview With Mike Saenz”, en “Advance Comics #56”, Diamond.
http://en.wikipedia.org/wiki/Shatter_(digital_comic)

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