Steel Raining: Quemahielos

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A lo largo de las próximas semanas, mi webcomic Steel Raining se llena de polígonos con una nueva historia: Quemahielos (Iceburn en la versión inglesa). Cinco nuevas páginas que por primera vez en el cómic incluyen gráficos tridimensionales creados íntegramente dentro de Blender, la herramienta libre de modelado, renderizado y animación 3D.

Cronológicamente, Quemahielos sucede entre las páginas 26 y 27 del archivo de Steel Raining. Allí conocimos a Billy, el vaquero hacker y le acompañamos al interior de la máquina en una historia no lineal, del tipo “elige tu propia aventura”. Durante el próximo mes, también aprovecharemos para retocar y actualizar la rotulación y el diseño de aquellas primeras páginas.

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Hoy la mayor parte de los cómics tridimensionales hacen uso de contenido descargable, librerías como las de Poser, que acaban por conseguir que todas las historias tengan exactamente el mismo aspecto. Para bien o para mal, todos los recursos de Quemahielos han sido creados desde cero. Mi intención no ha sido modelar una escena fotorrealista, sino más bien acercarlo al aspecto de una intro clásica de videojuegos. Algo sacado de una PS2, o una Gamecube, por ejemplo.

Y como en la mayoría de los cómics 3D, también he caído en la trampa de reciclar esos recursos más de lo aconsejable. Seguramente la secuencia de Quemahielos se podría haber resuelto en un par de páginas, pero es muy tentador estirar el tiempo y alargar las historias cuando el modelado es tan costoso y luego bastan un par de clicks para renderizar una página más.

Mi intención sólo era seguir explorando nuevos estilos para Steel Raining y aprender en el camino algo más de la creación de escenas e historias en 3D. Cualquier profesional podrá ver los montones de fallos que he cometido en el camino, pero nuevas herramientas más intuitivas hacen cada día más accesible la creación de contenido tridimensional. Blender, sin ir más lejos, sigue siendo un programa condenadamente difícil de utilizar, pero ha recorrido un largo camino desde aquellas primeras versiones.

Apretáos las correas del casco VR. Si experimentáis mareos o nauseas, dejad de leer. Vamos adentro.